Estaba en una suite y me tocan la puerta, cuando abrí era Kevin, mi campestre que estaba hermosamente vestido de traje y lucia una sonrisa de oreja a oreja…
Kevin: Anto, estas hermosa ¿Estas lista?
Anto: ¿Lista para? Gracias corazoncito vos también estas hermoso
Kevin: jajá dale vos sabes ¿Te miraste al espejo?
Anto: Nono, ¿por?
Kevin: Por nada, vamos.
Entonces me agarro de la mano, salimos y nos topamos con una puerta, ancha y alta, madera vieja tallada. Alguien la abrió y había filas de personas a las que quería, todo decorado de tela blanca ay flores que combinaban y un largo pasillo que parecía que iba a recorrer.
Kevin de nuevo me dijo:” Estas Hermosa”. Empezamos a caminar mientras sonaba la conocida marcha. Cuando estábamos a pasos del altar puso mi mano encima de otra, que no erala de él y me dijo “Viste que te iba a cuidar, estar hermosa”.
El sacerdote hizo las preguntas de siempre y el y yo contestamos “Si, acepto”.
Cuando lo mire era Axel Mauro, el amor de mi vida y Kevin, ahora mi mejor amigo me estaba entregando a él con toda la felicidad de haber cumplido lo prometido.
Había fiesta y demás, cuando me vi al espejo tenía un vestido tallado en diamantinos, una cola hermosa de 4 metros de largo, mi pelo negro y largo, bien peinado y la mayor sonrisa y felicidad del mundo.
Fue mi sueño, donde iba a vivir para siempre con él.


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